Aunque el blanquiazul intenta presumir ventajas en careos individuales, la realidad de las encuestas rumbo a 2027 los ubica por debajo de Morena como marca; el costo político de los negocios inmobiliarios y el desabasto de agua empieza a pasar factura.
La reciente encuesta publicada por QM Estudios de Opinión y Heraldo Media Group rumbo a la gubernatura de Querétaro en 2027 intenta desesperadamente colocar un salvavidas a un barco que empieza a hacer agua. El aparato propagandístico del PAN ha salido a tocar las campanas porque figuras como el alcalde capitalino, Felifer Macías, o Luis Nava encabezan los careos frente a posibles candidatos de la oposición. Sin embargo, la lectura fina del propio documento revela el verdadero terror del panismo queretano: si hoy fueran las elecciones, Morena lidera las preferencias de los ciudadanos como partido con el 35.6%, dejando al PAN rezagado en un segundo lugar con el 29.9%.
Este crecimiento de la marca guinda en el principal bastión histórico del blanquiazul no es una casualidad, sino el resultado del desgaste y el hartazgo social frente a una clase política local que ha priorizado los negocios privados sobre los servicios públicos. Por más que intenten inflar la percepción positiva de sus aspirantes con costosas campañas de imagen, los ciudadanos de a pie enfrentan diariamente las consecuencias de las políticas panistas.
El talón de Aquiles del panismo en Querétaro está documentado en las calles y en los expedientes que la propaganda oficial intenta sepultar:
- El cartel inmobiliario y el caos urbano: El crecimiento desmedido de desarrollos residenciales de lujo, tolerado y promovido por las administraciones de Acción Nacional, ha provocado un colapso en la movilidad y los servicios de la zona metropolitana, beneficiando únicamente a un puñado de constructoras ligadas al poder.
- La privatización y crisis del agua: Uno de los escándalos que mayor indignación genera es la Ley de Aguas del estado, impulsada por el PAN, la cual abrió la puerta a la concesión del servicio a empresas privadas. Mientras las colonias populares sufren tandeos y desabasto crónico, los desarrollos inmobiliarios amigos del gobierno gozan de suministro ininterrumpido.
- La pérdida de la paz social: Aunque el discurso oficial insiste en que Querétaro es una “isla” de paz, la realidad es que los delitos de alto impacto, las extorsiones y los robos han registrado repuntes históricos en municipios gobernados por el blanquiazul, quebrando la principal promesa de campaña del partido.
Presentar a Felifer Macías como el “puntero” en los careos es un ejercicio de prestidigitación demoscópica. El voto de castigo contra las siglas del PAN está latente. La ciudadanía queretana empieza a resentir los excesos de un gobierno que ve al estado como una empresa familiar. Las cifras no mienten: la marca PAN ya no es garantía de triunfo absoluto en Querétaro, y la necesidad de recurrir a encuestas a modo para simular fortaleza es, en realidad, la mayor confesión de su vulnerabilidad de cara al proceso de 2027. El mito del Querétaro azul ha comenzado a derrumbarse bajo el peso de su propia corrupción.