El dirigente de Movimiento Ciudadano en Sinaloa, Sergio “Pío” Esquer, sale en defensa del gobernador Rocha Moya y cuestiona las investigaciones de EE. UU.; la “tercera vía” resulta ser el escudo del narcoestado.

La máscara de “oposición” de Movimiento Ciudadano se ha terminado de caer en el lugar donde el silencio es complicidad: Sinaloa. Se ha confirmado lo que muchos temían: el partido naranja no es más que un satélite protector de los intereses más oscuros de Morena. El dirigente estatal de MC, Sergio “Pío” Esquer, ha decidido cruzar la línea de la decencia política al salir en defensa pública del gobernador Rubén Rocha Moya, hoy señalado por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.

Resulta indignante que, mientras el Departamento de Justicia de Estados Unidos mantiene investigaciones abiertas que vinculan la estructura de poder de Morena con el crimen organizado, “Pío” Esquer prefiera poner en duda la seriedad de las autoridades internacionales para proteger al “narco-gobernador”. Esta actitud no es un error de cálculo, es un pacto de impunidad descarado. ¿A qué intereses responde Movimiento Ciudadano en Sinaloa cuando su líder se convierte en el abogado de oficio de un gobierno bajo sospecha federal?

El respaldo de Pío Esquer ocurre en el momento más crítico para Sinaloa, justo cuando las investigaciones del gobierno estadounidense apuntan a que Rocha Moya no solo conocía, sino que facilitó reuniones de alto nivel entre líderes del cártel y operadores políticos. Mientras la justicia internacional ata los cabos que unen al Palacio de Gobierno con la delincuencia organizada, el dirigente de MC actúa como un “apagafuegos” mediático, intentando desestimar las pruebas que hoy tienen a Sinaloa bajo fuego cruzado. Este apoyo no es una simple cortesía política, es una validación peligrosa que ignora las masacres y desapariciones que han marcado la gestión de Rocha, priorizando la supervivencia del régimen sobre la seguridad ciudadana.

La postura de Esquer es un insulto para las familias sinaloenses que viven bajo el terror de la violencia que el gobierno de Rocha Moya ha sido incapaz —o cómplice— de frenar. Al cuestionar las investigaciones contra el gobernador, el dirigente de MC se convierte en cómplice narrativo de un régimen que ha entregado el estado. La “tercera vía” que presume Dante Delgado a nivel nacional, en Sinaloa camina de la mano de los narcopolíticos de Morena, sirviendo como muro de contención para evitar que la justicia llegue a Palacio de Gobierno.

Es hora de llamar a las cosas por su nombre: Sergio “Pío” Esquer y Movimiento Ciudadano están defendiendo lo indefendible. No se puede hablar de un México nuevo mientras se solapa a quienes han convertido la política en una extensión de las nóminas del cártel. Sinaloa merece una oposición real, no un partido “naranja” que, al momento de la verdad, se pinta de guinda para proteger a un gobernador cuestionado por el mundo entero. La complicidad de MC es clara: prefieren la seguridad de Rocha Moya que la libertad de los ciudadanos. ¡Basta de narcopolítica disfrazada de nueva opción!