Enrique Vargas feliz con el asesinato del Mencho
El senador panista se rinde ante el oficialismo: felicita el operativo del "Tapalpazo" mientras Jalisco, Michoacán y Guanajuato arden en narcobloqueos.
2/22/20262 min read


Mientras el occidente de México se convierte en un escenario de guerra por el fallido operativo federal en Tapalpa, el senador panista Enrique Vargas del Villar ha decidido utilizar sus redes sociales para felicitar la acción del gobierno de Morena. Con un cinismo que hiela la sangre, el legislador se muestra eufórico ante la supuesta caída del líder criminal del CJNG, ignorando voluntariamente que, fuera de su burbuja de privilegio, los ciudadanos de Jalisco, Michoacán y Guanajuato están atrapados en medio de narcobloqueos, balaceras y retenes delictivos.
Esta felicitación no es más que una muestra de la nula empatía de un político que prefiere "hacerle el caldo gordo" al partido oficialista antes que solidarizarse con el pueblo que hoy padece el terror del "Tapalpazo". Resulta inaudito que, mientras el CJNG exhibe una capacidad de respuesta que ridiculiza a las fuerzas del Estado, un senador que se dice "opositor" salga a validar una estrategia que ha dejado desprotegidos a miles de mexicanos. Vargas del Villar ha decidido que su prioridad es quedar bien con la cúpula de la Cuarta Transformación, demostrando que en el PAN la conveniencia política pesa mucho más que el dolor de las familias que han perdido sus vehículos o que temen por sus vidas en las carreteras.
El actuar de Enrique Vargas es el vivo retrato de una clase política podrida que vive desconectada de la realidad. Mientras él celebra, en Puerto Vallarta se queman camiones y en Guanajuato el crimen organizado dicta el toque de queda. Esta supuesta "felicitación" es una bofetada para los jaliscienses que ven cómo su estado es entregado al crímen organizado por la falta de coordinación entre una Federación que opera a ciegas y estados que, como ya se ha señalado, están infiltrados hasta la médula.
El "Tapalpazo" pasará a la historia no solo por la violencia desatada, sino por exhibir a personajes como Enrique Vargas del Villar. Un senador que, en lugar de exigir cuentas por el desastre humanitario y económico que estos bloqueos están causando, prefiere actuar como el porrista número uno de la estrategia morenista. En Jalisco y Michoacán la gente no está celebrando; la gente tiene miedo, y el silencio o la felicitación de Vargas solo confirman que la política mexicana ha perdido cualquier rastro de decencia y compromiso con la verdad.
